¿De qué les gustaría más que tratemos y hablemos estos días? ¿Del infierno? ¿De la estructura sacramental socio cultural y política de la Iglesia? ¿Del Vaticano? ¿O hablamos mejor sobre cómo disfrutar más y mejor de la vida? ¿Hablamos del Amor? ¿Tratamos sobre la afectividad y capacidad de amar?
Pienso que aquí no hay nadie raro y si lo hay, mejor que se salga a tomar aire afuera. ¿A quién no le gusta pasar los días y la vida disfrutando, agarrando la onda y vomitando el aburrimiento de no hacer nada o hacer cosas sin sentido?. Dice un libro de la Biblia, Eclesiastés: "Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida. Y que todo hombre coma, beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Dios".
Yo soy de un pueblo pequeño, un pueblo perdido en el mapamundi, un lugar insignificante, que cuando el sol se pone no recuerda si ha pasado por ahí o se le olvidó. Es un pueblo con gente como todos. Siempre tuve la ilusión de viajar por el mundo para conocer más gente, y tuve la oportunidad en mi vida de ir por los países europeos, por África, por América (Colombia, Ecuador, México, Guatemala...). En toda la gente que he conocido me he dado cuenta de una gran realidad: todos buscan como yo disfrutar la vida sacándole el máximo rendimiento. ¿Quién no busca vida, pero una vida abundante? No he conocido a nadie que se conforme a ser un borrego de rebaño sin autoconciencia propia ni responsabilidad, por mucho que la civilización del consumo opere como un opio que lucha por cercenar la capacidad crítica y el talante reflexivo con el intento de destruir la interioridad o el espíritu humano.
Les veía en la medida que llegaban como "anestesiados", "insensibles", algo así como un pulpo en un garaje preguntando ¿Y qué hago yo aquí? ¿Quién me aparcó? ¿Quién me trajo?. No se preocupen, nosotros les despertamos con cantos y bailando: "¡Despierta, empieza a vivir, si conocieras la vida que te espera!". Nosotros nos encargamos de avivar la sensibilidad por esta vida tan maravillosa que tiene cada uno, un regalo que quizá todavía no han abierto ni quitado el papel que lo envuelve.
Cuando era joven... (todavía lo soy) me veía como cualquiera, con ganas de disfrutar y sacar el máximo jugo de esta vida. Iba por la calle cantando canciones de los Led Zeppelin, de los Supertramp o de los Status Quo (¡no se rían! Eran los de mi tiempo). Me acuerdo que mi hermano quería llevarme a un otorrinolaringólogo, para investigar si tenía problemas en el oído, ya que ponía el equipo a todo volumen. O cuando con la pandilla de amigos (la mara) nos íbamos de excursión y fiesta: nos escondíamos y cuando paraba un camión en el semáforo, nos subíamos por detrás sin que el chofer se diera cuenta e íbamos hasta donde nos llevara. Otro día me contaron los amigos, porque yo no me enteré, cuando agarré la primera borrachera. Cuentan que iba por el medio de la carretera cantando y bailando, hasta que me llevaron a un Sanatorio. Allí me salió una enfermera con una inyección. Cuentan mis amigos que nada más ver la aguja de tres metros y medio batí la marca de los cien metros lisos, lo que pasa es que no me cronometraron. O como le pasó a alguien que ahora es misionero, se pasaba de lunes a viernes chambeando y estudiando como una mula, esperando el fin de semana para ir a la discoteca y chupar un rato. Un día que tuvo un accidente de carro que estuvo a punto de morir. Se planteó la vida en serio y se dijo: "¡A partir de ahora ni chambeo ni estudio! ¡A disfrutar desde el lunes!".
No es que la vida esté en el cantar y emborracharse. Lo que quiero decirles es que todos buscamos lo máximo, lo que nos haga más felices ¿Sí o no? Yo no soy misionero o cura porque naciera orinando agua bendita o con la Biblia bajo el brazo, o por una decepción amorosa, sino porque he descubierto el gran valor de la vida.
Realmente no podemos negar nuestras capacidades y deseos de disfrutar de la realidad más cierta que poseemos todos como es la vida. Todos creen en la vida, todos creemos en la vida ¿Sí o no? ¿Verdad que sí? ¿Y qué pasa con los que se suicidan? Precisamente lo hacen porque no han descubierto el gran valor de su vida. Es como aquel que se suicidó en México porque era pobre, lleno de deudas, en la miseria; cuando excavando un día en su casa encontraron un tesoro de millones de pesos. Así les pasa: tienen el tesoro de la vida en su interior, pero no la descubren. No hay nadie que se lo diga. Lo natural es el deseo de la vida, el deseo de querer seguir viviendo. Si no, estuviésemos todos muertos ¿verdad?
No nos vaya a pasar lo que le pasó a aquel calvo que estaba en el estadio que comenzó a decir con fuerte voz: "Cuarenta mil espectadores, veintidós jugadores, un árbitro, dos linieres y justamente me tenía que pasar a mí", y así repetía varias veces: "Cuarenta mil espectadores, veintidós jugadores, un árbitro, dos linieres y justamente me tenía que pasar a mí, a mí"; hasta que el que estaba a su lado, ya harto, le preguntó: "Pero ¿Qué le pasó, hombre?"; le respondió: "Pues que cuarenta mil espectadores, veintidós jugadores, un árbitro, dos linieres y justamente me tenía que pasar a mí. Pasa un zopilote y me tiene que caer la plasta justamente a mí, a mí". No sé si ustedes acogerán la vida de esta manera, como algo no muy agradable caído del cielo. ¡Yo no! ¡Yo la veo como un regalo, el mejor regalo que me han podido dar!
Aquí no hay nadie raro. Lo que nos pone a todos en onda es la vida. Vamos a tratar de este gran tesoro que tenemos y quizá no nos hemos dado ni cuenta todavía: ¿Sabes lo que es tener una vida colmada y plena que te hace vivir abundantemente? ¿Sabes qué has de hacer para construir responsablemente tu vida y tener una vida abundante?
¡Fíjate bien donde vas a invertir tu vida! No sea que te pase como a aquellos amigos que iban por la calle. Uno le dijo al otro: "Oí vos, tené cuidao. Mira que vas a pisar excremento de perro"; el otro se lo quedó mirando y le dijo: "No vos, eso es lodo seco"; le replicó: "Que no. Que yo te digo que es excremento de perro". Así iniciaron una larga discusión hasta que al fin le dice: "Mirá pues, probá vos y verás de qué se trata"; el otro cuidadosamente y diciéndole que era lodo seco, tomó un buen pedazo y lo lamió, hasta que dijo: "Ay, aaay, verás vos, tenés razón... es excremento de perro"; el otro le replicó: "¿Ves?... dame gracias, porque si no te lo digo lo pisas".
La vida no está en lo primero que nos encontramos por la calle, y si lo comes vas a tener mal sabor de boca toda la vida.
Como todos yo pensaba que la vida se encontraba en el bienestar. Lo que me hizo cambiar de mentalidad fue el vivir un tiempo en África. Me encontré con un patojo que había estado en un retiro como este. Nada más verle le pregunté que cómo estaba, y me dijo que muy bien, fenomenal. Seguimos una conversación normal hasta que le volví a preguntar de dónde venía, y me dio una respuesta que me dejó congelado. Me dijo que llegaba del médico pues tenía un paludismo con tres cruces y filarias avanzadas. Y me decía que se encontraba fenomenal... ¡no entendí! Pero sí que comprendí cuando los niños africanos desmontaron mi mentalidad consumista: como todos decía: "¿Para qué tendrán tantos hijos los africanos? ¿Para hacerles pasar hambre y enfermedades? ¡Si no tienen ni para darles de comer ni un hogar digno!". Pues lo que decía: no he visto niños más contentos y felices que los africanos, todo el día cantando y bailando... ¿Por qué? Porque valoran su vida más que cualquier niño tonto y rico europeo o disque "desarrollado". ¡La vida no está en el bienestar!
La vida en sí misma tiene un valor incalculable. Yo lo he descubierto y quiero que ustedes lo descubran y la valoren a su máximo costo. Un dolorcito de cabeza ya es suficiente para que me diga que me encuentro muy mal y pasar malamente el día y la vida. En África comprendí que la enfermedad o preocupación por uno mismo no es razón suficiente para dejar de vivir la vida.
No nos vaya a pasar como Romero: "En su juventud, gastó su salud buscando dinero; en su senectud, gastó su dinero buscando salud. Y ahora, sin salud y sin dinero se encuentra Romero en un ataúd". O no nos vaya a pasar también como aquel que estaba tumbado bajo una higuera, cuando pasa otro y le dice:
* ¡Oíste vos! ¿Qué hacés?
* Pues descansar.
* ¡Hombre!, ¿Por qué no trabajás?
* ¿Pa´qué?
* Pues pa´ganar plata.
* ¿Pa´qué?
* Pues pa´poder formar una empresa y dar trabajo a muchos...
* ¿Pa´qué?
* Pues pa´poderte casar, tenés hijos y mantenés a tu familia.
* ¿Pa´qué?
* Pa´que tengás nietos y tú siendo abuelo podás descansar.
* Y ¿Pa´qué tanta cosa? Si eso mismo es lo que estoy haciendo aquí y ahora.
Es así como reza nuestro lema: "¡Vive hoy!", "¡Tienes una vida grande!"; no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Tantas veces andamos tan inquietos, nerviosos hasta ansiosos, y estresados por el qué vamos a comer o qué vamos a vestir, o qué va a ser de nosotros el día de mañana y el futuro... que nos olvidamos de lo más sencillo y mejor: ¡vivir disfrutando de la vida en el tiempo presente! Me doy cuenta que nos falta vivir la vida de forma abundante: ¡No pases la vida! ¡Vívela!
¡Sí! La vida soy yo y mis circunstancias, como decía Ortega i Gasset, pero nunca dejes que las circunstancias aplasten y determinen tu vida. Aunque vivas circunstancias duras, como la muerte de un ser cercano, un trauma infantil, dificultades económicas... esto no tiene porqué determinar tu vida. ¡Tú vales muchísimo más! Tu vida nunca se reduce a un momento o instante por muy duro que pueda parecer. Entre tu vida y tus circunstancias ¡elige la vida!
Es verdad ¡Sólo tienes una vida! Eres único e irrepetible. Si realmente valoras tu vida y la amas no la vivirás de cualquier manera, sino que buscarás cómo hacer para tener la vida abundante. Tu vida pasa veloz, como una estrella fugaz, como un cometa, es como una película que va transcurriendo rápidamente, y muy pronto llega al final. Es breve. Lo que vivas ahora, en estos ochenta años más o menos, es lo que habrás vivido. Yo, al menos, quiero aprovechar y disfrutar de esta vida al máximo. Tu vida es el regalo más maravilloso que te pueden haber dado. A cualquiera que se le presenta alguien y le propone con pistola en mano: "¿La bolsa o la vida?" no se le ocurre más que darle hasta los calcetines. O peor aún: se encontraba una pareja en una tienda cuando de repente entró un ladrón y les hizo la propuesta al marido: "¿La bolsa o la vida?"; cuando el marido se queda mirando a su esposa y le dice: "¡Vida mía, vete con este señor!"
¿Alguna vez has pensado que es tener tu vida en tus manos? La vida es mucho más sencilla de lo que parece. Esto me recuerda a una leyenda famosa entre un pescador chapín y un europeo. El europeo tenía que cruzar un gran río. El chapín le ofreció su barca para ello. Por fin se subió en ella con el chapín. El europeo abrió conversa preguntándole: "¿Usted sabe lo que es ser rico, tener mucho pisto, ir a la moda, quedar bien ante los demás y estar lleno de honores y de placeres?"; el pescador le respondió: "Pues... no, no sé"; el europeo le replicó: "¿Cómo no? ¡Usted ha perdido la mitad de su vida! No me diga que usted tampoco sabe lo que es tener unos buenos estudios, una buena carrera, ser licenciado o doctor, tener un buen trabajo y una vida descansada"; le dijo el pescador: "Pues tampoco. No sé nada de eso"; el europeo le dijo asombrado: "Pues usted no sabe lo que es vivir. Usted ha perdido la vida entera". Pero, al momento, se levantó una gran tempestad cuando el pescador preguntó al europeo: "Y usted, ¿sabe nadar?"; el europeo le contestó: "Pues... la verdad es que no. No sé"; y el pescador le dijo: "Pues el que va a perder realmente su vida es usted. ¿De qué le servirá todo eso que me decía?". Y la barca volcó.
Así es la vida. Pienso que no se trata de acumular... acumular... acumular... hasta convertirse en mula. Tanto tiempo perdido cargando buenos conocimientos, cosas, plata, trabajo o un futuro asegurado... y no sabes nadar... es decir no sabes realmente vivir. Todo son circunstancias de la vida. Lo importante es saber nadar, saber vivir la vida abundante. ¿Vas a reducir tu vida a estudios, plata, trabajo y un futuro más o menos asegurado por cosas? La vida no está asegurada por los bienes. Todo es bueno, pero si lo pones en orden a la vida que tienes en ti, no en las cosas, sino en sí misma. ¿De qué te va a servir ganar el mundo entero, saberlo todo, tenerlo todo y hasta cumplir con todo si pierdes tu vida? ¿De qué te sirve tener la vida y no vivirla?
¿Dónde está la vida? Me preguntarás entonces. Ustedes son inteligentes, muy inteligentes ¿verdad? Sé que aprenden en cabezas ajenas. La vida no es la fama, no está en buscar ser en todo el primero como canta Julio Iglesias, ni acabar como Michel Jackson que sufre una fortísima depresión cuando un día notó en su pierna derecha un ligero dolor que le impedía bailar, poniéndose en sus baños de ozono para bailar unos años más. O quizá pienses que la vida está en ponerse unos cuantos kilos de pasta o pintura en la cara para remediar lo irremediable. ¿Qué hace la gente para quedar bien con los demás? Menuda bobada el vivir pendiente de lo que van a pensar y decir los demás. Lo bonito es vivir libre de toda opinión y valoración de la alta sociedad burguesa. Nada más llegar a Guatemala, nos comentó el canciller del arzobispado que fuéramos a bendecir una casa, pero no nos dijo cuál. Después de un día entero andando por toda la ciudad para buscar una casa donde vivir, más sucios que nunca, llenos de humo y de lo que no era precisamente humo, fuimos otro misionero y yo a bendecir la casa. Habíamos quedado en la catedral. Faltaban unos minutos para la cita cuando vimos un carro lujoso del que salió un señor entacuchado mirando para todos los lados. Pues nada. Esperando estábamos quince minutos, cuando no venía nadie a buscarnos. Cuando volvió a venir el señor éste con el canciller. El canciller dijo señalándome a mí: "¡Ése es!". El señor puso cara de circunstanciado y me dijo con miedo: "¡Vamos pues, Padre!"; nos entró a su carro tan limpio y nosotros tan sucios... La sorpresa fue que era una planta del IPM. Al llegar, pues se pueden imaginar el ridículo tan espantoso que hicimos, aunque el ridículo lo hicieron ellos, porque nosotros nos moríamos de la risa, de tantos honores baratos: pura apariencia y mentira.
¡Cuánta gente que aparentemente vive! Pero si te acercas un poco a su vida, te das cuenta de qué es lo que les hace vivir. Así como pillaron a Ben Johnson o a Maradona, tan grandes y tan miserables por los medios empleados para la fama. O como dijo Michael Jordan: "Cuando deje de jugar al basket me suicidaré", y al día siguiente un niño que había escuchado su declaración se suicidó-
Tu vida es tuya. Y de ti depende lo que hagas de ella. Es una cuestión más importante de lo que te puedes imaginar, pues la realidad es que quizá no has descubierto la vida. Yo es lo único que te quiero comunicar: ¡Elige la vida!
Seguramente no han oído hablar de Juan March. Un hombre rico que al enterarse que tuvo un nieto le abrió una cuenta bancaria con un primer regalito: quince millones de dólares. Esto nos sorprende. Pero a mí me sorprende mucho más el regalo de la vida. Es mucho más valiosa la vida de la que te hablo que todo el pisto del mundo ¿Qué podrías dar tú a cambio de tu vida?
Un día me vino una amiga preocupada contándome que su hermana se había intentado suicidar tirándose por un balcón. Me propuse ayudarla. Y lo que hice fue avisar a mi hermano, que es médico, y la fuimos a ver al hospital. En lugar de hablar con ella, nos pusimos a hablar entre nosotros, contándonos experiencias vividas. Él como médico y yo como misionero, haciéndole ver que disfrutábamos de nuestra vida, mostrando una vida feliz, cómo nos sentíamos amados y amando desde unos valores no pasajeros sino eternos, con un modelo claro en nuestras vidas. Creamos un ambiente fraterno y desenfadado. La patoja cambió de cara después de nuestra plática. Le visitaron mucha gente. Pero su hermana después me contó que lo que más le había ayudado era lo que hablamos entre nosotros. Ahora solo sé de ella que estaba estudiando Químicas y a punto de casarse.
De tal modo fue la cosa que mi hermano me comentaba que el setenta por ciento de los casos que se le presentan a la consulta médica no son por enfermedad fisiológica, sino por falta de esta vida. De tal modo que me quería preparar una mesa a su lado para contagiar esta vida abundante.
¡Es verdad! No te puedes imaginar la repercusión y trascendencia que puede tener tu vida si la desarrollas al máximo. Yo cada vez me doy más cuenta: cuanto más vida doy, más vida tengo. Por la manifestación de mi vida muchos han tenido vida ¿Qué más grande que esto? Tu vida bien vivida puede ser despertadora de multitud de vidas dormidas. Si muestras y predicas la vida abundante serás feliz. Hay algo más grande que vivir: Dar vida a muchos por tu palabra.
¿Qué te gustaría hacer de tu vida? No te conformes con proyectos cortos. ¡Que no te vivan la vida! Tu vida es única e irrepetible, más aún eterna si la sabes desarrollar. No habrá en la historia otro Pepe como yo, otro Francisco como tú, otra María como tú. La trascendencia de tu vida es realmente incalculable.
¿Vas a reducir tu vida a buscar honores, quedar bien, a hacer lo que te diga la televisión o tu ambiente, a hacer cosas por no hacer nada, ir a la Universidad por moda? Tu vida vale muchísimo más de lo que te crees. ¡Valórense! Si les digo esto es porque amo la vida grande que tienen en ustedes y la quiero defender.
En mi vida de misionero disfruto porque me siento muy amado, querido y valorado por alguien que me quita todo complejo bobo, y que me da una responsabilidad impresionante, pero al mismo tiempo, me hace estar tranquilo, pues sé que yo no llevo las situaciones de mi vida por muy oscuras que puedan parecer. Es alguien que acapara mis pensamientos, sentimientos y esfuerzos. De tal manera que ha convertido mi vida en amor permanente. Es alguien quien me tiene grabado en su memoria, piensa y siente por mí y me asegura que mi vida va mucho más allá de la existencia en el tiempo; a la vez, yo puedo hasta complacerle, amarle y así por el diálogo e intimidad que da como fruto el verme fecundo, dando este tipo de vida a muchos anunciándoles a ustedes esta vida. Es verdad que hay momentos de malentendidos o fracasos en mi vida, pero no es suficiente para dejar de creer en la vida abundante.
A veces nos pasa como dice la canción de Celtas cortos: "A veces llega un momento en que te haces viejo de repente, sin arrugas en la frente pero con ganas de morir, paseando por las calles todo tiene igual color, siento que algo hecho en falta no sé si será el amor" No sé si será el amor...
¿Cuál es el móvil, fuerza y manantial de tu vida? Nada entenderíamos y de nada nos serviría si la respuesta y sentido de esta vida no fuera el amor. ¿Cuáles han sido las experiencias más bonitas y gozosas de tu vida? A ver, digan... son experiencias de amor ¿sí o no? ¡Claro!
Hasta lo decían los Beatles: "All you need is love"... todo lo que necesitas es amor. Sin el amor, es imposible que valoremos nuestra vida. Tanto que la vida y el amor se identifican. Tu vida es amor. Más aún, el amor es mejor que la vida: ¿Cuántas personas dan la vida por amor? ¿Cuántas jovencitas que se suicidan por falta de amor?
Todos nosotros hemos contemplado unos acontecimientos mundiales conocidos, hemos contemplado la muerte de Diana de Gales, de Mobutu y también la muerte de la madre Teresa de Calcuta. Yo creo que cuando uno contempla estos tres acontecimientos a uno le hacen plantearse muy serios interrogantes: Diana de Gales, ciento noventa y siete kilómetros por hora, hace unos años atrás vi en la portada de una revista que estaba ella y debajo una frase que decía: la tragedia de vivir sin amor, y debajo un subtítulo, los siete intentos de suicidio de Diana de Gales. Posiblemente en aquellos momentos en que Diana quedó bajo el túnel ¿Qué título se le pudo poner a este momento, sino el mismo: La tragedia de vivir sin amor?
En la semana que estaban esperando para sepultarla apareció un libro sobre ella que decía algo así: "La princesa que buscó toda su vida la felicidad y cuando estaba a punto de encontrarla se murió. ¿Qué buscabas, mujer? ¿Qué buscabas? Buscabas un amor que llenara tu vida, ¿No te bastaba ser la princesa de Gales? No ¿No te bastaba tener un cuerpo precioso? No ¿No te bastaba ser una mujer mundialmente conocida? No. Buscabas un amor". Y, ¿Quién de los que estamos aquí no busca un amor?
Mobutu, ¿Buscaba dinero, fama o poder? Creo que si uno pudiese haber tenido un diálogo sincero con él, diría que no. Buscaba algo que plenificara su vida sin importarle lo que tuviera que hacer para encontrarlo, por mucha injusticia, torturas y sufrimientos ¿Qué buscaba profundamente? Todos buscamos amor.
Y, ¿Qué buscaba la Madre Teresa de Calcuta? ¿Qué la movía a exprimir su vida por los demás? ¿Qué era lo que le daba esa calidad de vida? Todo el que se encontraba con ella tenía la experiencia de sentirse vivir.
Comentaban de un hombre que cuidaba la Madre Teresa y que se encontraba a punto de morir: "Toda mi vida he vivido como un perro, pero muero como un ser humano". La Madre Teresa cuando miraba a una persona la miraba a profundidad. Una mujer que era tal la finura que estaba dando una conferencia a doscientas o cuatrocientas personas y era capaz de desentenderse de las cámaras, de las grabadoras y acercarse a la persona del salón que intuía que estaba sufriendo más.
En un periódico presentaron una viñeta en la que San Pedro abrió las puertas del cielo a la Madre Teresa, y ésta al ver que era el cielo, dijo: "Me voy al infierno, pues ahí están los que más sufren"
¿Qué es lo más maravilloso de la vida? ¡Encontrarte con el Amor!
El secreto de tu vida feliz es la entrega. ¿Hay algo más grande que tener vida? Sí. El Amor. ¿Qué es el amor? Dar la vida. Rezaba un eslogan de donantes de sangre: ¿Hay algo mejor que vivir? Sí. Dar vida. Lo mismo te digo.
Dar vida para mí significa llenar los deseos que todo hombre tiene de sentirse amado por un amor eterno, llenar los deseos que todo hombre tiene de inmortalidad, de ser eterno, llenar los deseos de ser habitados por personas, llenar los deseos de una afectividad realizada, amando con un amor sin límites, perfecto, manifestando y dando testimonio como una esposa fiel y madre responsable. Dar vida significa para mí hacer que el otro llene sus ansias de vivir en compañía eterna dialogando con Dios, hasta que llegue a ser como Jesús de Nazaret y de esta manera viva en comunión perfecta con Dios y con toda la humanidad.
Durante el día yo no tengo tiempo que perder. Desde que me levanto hasta que me levanto al día siguiente mi ocupación y preocupación es saciar a tanta gente que depende de mí, de mis palabras que sacian estas ansias y deseos que todos tenemos dentro. Más aún, mi felicidad completa se encuentra cuando veo que otros son capaces de hacer lo mismo que yo, cuando veo a mucha gente preparándose para dar vida por medio de sus palabras. Realmente veo que es lo que más necesita nuestra humanidad y con mucha urgencia.
¿Qué haría o daría yo a cambio de esta vida? ¡Nada! Porque me lo da todo. ¿De qué me servía la carrera de administración, el empleo en un banco, una buena paga, el seguir estudios, el viajar para conocer gente, una novia, una familia, ser útil para la sociedad... de qué me servía todo esto sin la vida? Es tan importante para mí, que al descubrir el tesoro de mi vida, dejé todo lo otro, más aún, me resulta pérdida de tiempo y basura en comparación a ella. Es como cambiar un millón de centavos por un millón de dólares. Muchos piensan todavía que dedicarse a la vida de Dios es de gente sacrificada o decepcionada. No es verdad. Es gente con gran ojo ¡Aquí no hay nadie tonto!
No digo que lo dejes todo. Simplemente gusta de la vida que te vamos a presentar en estos días. ¡Tú la tienes! ¡¡Aprovéchala!!
Y ¿Qué es el Amor? He descubierto en mi vida que no hay mayor amor que dar la vida por los amigos, y los amigos son todos... Ahora bien, ¿Qué vida vamos a dar si no es la vida de Dios? Porque tú tienes la Vida de Dios: tú puedes colmar plenamente los deseos de sentirse amados a mucha gente, hacerles sentir hijos del mismo Dios, colmar los deseos de inmortalidad, haciéndoles sentir eternos, colmar los deseos de sentirse habitados por personas, haciendo habitar a Dios mismo en el cuerpo de muchos, reconstruyendo la vida de muchos como sedes de Dios, puedes colmar los deseos de vivir una afectividad realizada, haciendo que otros vivan en una relación amorosa perfecta y puedan a su vez dar la vida como tú: este proyecto de vida para ti y para los demás no es más que el que vivió Jesús de Nazaret, el hombre perfecto, mi único Modelo y tu único Camino, Verdad y Vida también, un hombre libre de todo, de todos y de sí mismo, puedes colmar los deseos de muchos de vivir en comunión perfecta con Dios y con todos los hombres, haciendo participar a todos de la misma vida y amor mediante tus palabras. Muchos creerán si tú vives y te preparas para dar lo que en estos días vas a recibir.
El mejor proyecto de tu vida es invertirla en hacer que otros tengan vida y una vida abundante.
¿De qué vida y de qué calidad de amor te estamos hablando? Pues muy sencillo. Te lo vamos a decir: de la vida y del amor de Dios. Tú tienes la vida y el amor de todo un dios.
La vida de Dios y su amor se nos manifestó, se nos ha dado a conocer. Por eso yo he decidido por el valor positivo y eterno de la vida y del amor. ¿Por qué vas a decidir tú? ¡Elige la vida! ¡No dejes que pase tu tiempo sin más!
¡Despierta! ¡Empieza a vivir! ¡Inaugura tu vida y comienza a desplegar el potencial de amor que tienes! ¡No te quedes pensando! Tú puedes despertar a muchos anestesiados, devolver la sensibilidad por la vida y el amor auténticos a tu familia, amigos, compañeros ¿Cómo? ¡Anúncialo!