Logo
DISCIPULADO
Vida de Gracia

TEOLOGÍA DEL DISCÍPULO

            Es evidente que nuestra fe es antes vivida que entendida, pues no es fruto de voluntad ni entendimiento, sino Don de Dios. Lo primordial se encuentra en la experiencia religiosa, en el encuentro con Dios que se da en el reconocimiento de Jesús como verdadero hombre y verdadero Dios.            

            Es la experiencia religiosa, el encuentro personal con Cristo vivo, la que nos mueve a reflexionar, como bien indicó Juan Pablo II: "la fe impulsa a la razón".            

            Si pedimos la verdad, la buscamos y la llamamos desde la razón es porque ésta nos ha salido al encuentro, se nos ha ofrecido gratuitamente, se nos ha revelado. La Verdades fruto de la Revelación que no del consenso, remarca Benedicto XVI.             

            Esto nos hace descubrir que la racionalidad es un don por el cual podemos y debemos pedir, buscar y llamar la Verdad, para hallarla, recibirla y entrar en ella.            

            Fruto del encuentro con la verdad, el ser humano puede enraizar su vida en certezas verdaderas.            

            Hemos de comprender que la experiencia del encuentro con Cristo es indemostrable "científica", "filosófica" y "teológicamente", pues si así lo fuera, dejaría de ser experiencia religiosa. La experiencia religiosa solo es mostrable, siempre será "testimonial" -martirial-, pues es epifanía, manifestación, es REVELACIÓN.            

            La teología de la nueva evangelización será una teología espiritual-apostólica-misionera, y el punto de partida será siempre la Revelación.            

            Todas las humanidades o ciencias humanas encuentran su Verdad y realización perfecta si parten de la experiencia religiosa, ya que es esta experiencia la que las posibilita y orienta a un sentido positivo y afirmativo de la propia vida humana en su totalidad. Por lo tanto, podemos mostrar o manifestar la experiencia religiosa desde la antropología, la psicología, la sociología, en fin desde toda ciencia humana.
            

            Concebimos el Tratado-de-Dios (teología) desde el Trato-con-Dios. El punto de partida de la Teologíano puede ser otro que la Oración: una escucha atenta de la Palabra de Dios revelada en la intimidad del trato con él para ponerla en práctica, y así, vivida y convivida, anunciarla por la predicación explícita hasta enseñarla a dar con la misma pedagogía (Theo=Dios Logos=Palabra).            

            La Teología del discípulo gira en torno a la misión espiritual y apostólica. Es una Teología para la evangelización, por lo que tomamos como punto de partida la identidad, misión y destino de Jesús.            

            Hacemos teología por mandato expreso de Jesús: "Vayan y hagan discípulos a todas las gentes bautizándoles en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado". La puesta en práctica por parte de los primeros cristianos, según Lucas, fue inmediata: "Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones". Nuestra Teología es por tanto, una auténtica Escuela de discípulos, una escuela de apóstoles.
 

           
Nuestra estructura teológica es esencialmente espiritual-misionera-apostólica:  

 

1º. MANIFESTACIÓN DE LA VIDA DE DIOS Y TESTIMONIO DE NUESTRA FE, ESPERANZA Y CARIDAD.

*Escucha de la Palabra
*Búsqueda humana
*Revelación: encuentro de Dios con el hombre

2º. DAR RAZÓN DE LA FE, DE LA ESPERANZA, DE LA CARIDAD.

*Desde
la Escritura
*Desde la Tradición eclesial
*Desde el Magisteriio
*Desde la Teología católica
 

3º. PASTORAL:

PROVOCAR LA FE, EL ENCUENTRO CON DIOS,
LA CONVERSIÓN


Una
pastoral que apunta a la conversión.
 

4º. ENSEÑAR A GUARDAR TODO LO MANDADO: SER MISIONERO 



"HAZ LO MISMO QUE YO".

 

TRATADO DE DIOS PADRE
TRATADO DE LA GRACIA
TRATADO
DE ORACIÓN
TRATADO DE LA CARIDAD
TRATADO
DE LA TRANSFORMACIÓN ENCRISTO
TRATADO DE LA IGLESIA
TRATADO
DEL PECADO Y DE LA MISERICORDIA
TRATADO
DEL SEGUIMIENTO
TRATADO DEL DISCIPULADO
TRATADO DE LA PREDICACIÓN
TRATADO
DE LA VIRGEN MARÍA