I. INTRODUCCIÓN
Se ha hablado mucho acerca de una crisis en la identidad sacerdotal.
Muchas veces se han confundido los frutos del Sacramento del Bautismo
con los del Orden Sacerdotal.
Ciertamente el bautismo nos incorpora a Cristo y a su Iglesia, sin
embargo la relación del sacerdote en virtud del sacramento del orden es
diferente esencialmente, pues se configuran ontológicamente con Cristo,
Sumo Sacerdote.
No pocas veces
se ha llegado a producir una laicización del clero y una
clericalización del laicado. El problema de la "crisis de identidad" se
ha dado tanto en los laicos como en los sacerdotes. Por este motivo, es
justificable un año dedicado no solo a la oración para la santificación
de los sacerdotes, sino también a que cada uno, laico y sacerdote, sean
conscientes de su propio papel y misión. |
¿POR QUÉ UN AÑO SACERDOTAL?.
Juan Pablo II confirmaba en Pastores Dabo Vobis # 12:
"El
sacerdote encuentra la plena verdad de su identidad en el hecho de ser
derivación, participación específica y continuación de Cristo mismo, el
único sumo sacerdote de la nueva y eterna alianza. El sacerdote es una
imagen viva y transparente de Cristo sacerdote"
Benedicto XVI en un ángelus justificaba el año sacerdotal diciendo:
"Como ya he escrito en la pertinente carta que he enviado a los
sacerdotes este año quiere contribuir a promover el compromiso de
renovación interior de todos los sacerdotes para un más fuerte e
incisivo testimonio evangélico en el mundo de hoy".
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