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CRISTO COMO SUMO SACERDOTE
**FASE CENTRAL
Era cuando el "sacerdote" es admitido en la morada de Dios. El autor a
la carta a los Hebreos inicia proclamando que Cristo está sentado a la
Diestra de Dios (1, 4-14), ha sido glorificado y es digno de fe (3,
1-6), y está vivo e intercede a nuestro favor (7, 25). En consecuencia,
solo es Cristo glorificado quien nos pone en relación íntima con Dios.
Cristo es el Hijo de Dios, pero también hermano de los hombres (2,
5-16), por ser verdadero Dios y verdadero hombre es perfecto mediador
(2, 17).
La cita fundamental de su nuevo estudio sobre la persona de Jesús la encuentra en el Salmo 110:
"Oráculo
de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que yo haga de tus
enemigos el estrado de tus pies. El cetro de tu poder lo extenderá
Yahveh desde Sión: ¡domina en medio de los enemigos! Para ti el
principado el día de tu nacimiento, en esplendor sagrado desde el seno,
desde la aurora de tu juventud. Lo ha jurado Yahveh y no ha de
retractarse: "Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de
Melquisedec." A tu diestra, Señor, él quebranta a los reyes el día de
su cólera; sentencia a las naciones, amontona cadáveres, cabezas
quebranta sobre la ancha tierra. En el camino bebe del torrente, por
eso levanta la cabeza."
También señalado en Mt 22, 41-46; 26, 63-66; Hch 2, 34; Ef 1, 20. Y es
de este modo como en 1Tim 2, 5 también se declara a Cristo como único
sacerdote auténtico y único mediador. Se interpreta la pasión de Cristo
como el verdadero y único sacrificio plenamente logrado.
**FASE ASCENDENTE
Así como en la institución antigua había innumerables normas de
purificación de culto ritual, externo e ineficaz, ahora con Cristo, se
pasa a un culto existencial que toma a todo el hombre para la comunión
con Dios y con los hermanos. Es la ofrenda de Jesús la que sustituye
todo lo antiguo. La ofrenda de Jesús es el valor sacrificial, de
consagración sacerdotal, de sacrificio de expiación, de alianza.
**FASE DESCENDENTE
Es lo que nos ofrece el mismo Cristo sentado a la derecha del Padre por
los méritos de su pasión y muerte: Nos procura no ya una "bendición" de
abundancia de bienes de este mundo y para este mundo, al estilo de
prosperidad, bienestar, fecundidad, sino:
1. Purificación de conciencia (9, 14)
2. La santificación (10, 10)
3. La perfección (10, 14)
4. Nos introduce en la nueva alianza (9, 15)
5. Nos pone en relación íntima con Dios (8, 10s)
Se nos abre entonces un nuevo culto, un culto viviente, que permite el acceso a Dios a todo el pueblo en este sentido
de los puntos expuestos. Sin separaciones rituales ni ritos separados
de la vida, sino mediante esta ofrenda existencial, viviendo como
Jesús, en obediencia a la voluntad de Dios y en el progreso de la
fraternidad. Por eso Pablo diría: "Os
exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis
vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal
será vuestro culto espiritual." El instrumento de todo ello será la Eucaristía (10, 19-25; 13, 15). |