VIII.
CONTENIDO
DEL LIBRO: PATRIARCAS |
La lectura sobre los Patriarcas en el Génesis nos lleva a concluir que Dios no interviene en la historia con gestos poderosos. Ciertamente Dios está presente e interviene, pero sin separarse de la trama normal de la existencia y de las opciones humanas. Solo con una mirada de fe podemos comprender el obrar de Dios, y solo en Cristo, a quien se refieren las Escrituras, podemos entender el proyecto de Dios. Hay una categoría teológica que nos permite comprender como todo confluye a la encarnación, y es la "bendición":
- Dios haciéndose presente en el espacio, en realidades terrenas, en la promesa de la tierra.
- Dos haciéndose presente en el tiempo, en la historia, indicada por la promesa de descendencia.
Ya se nos abre el camino a Emanuel, al Dios con nosotros, a la encarnación del Hijo de Dios, el hacerse espacio y tiempo para encaminarnos desde la existencia terrena a la Vida eterna, reconociendo que nuestra herencia y descendencia es Cristo (Jn 6, 27; Gál 3, 16; 4, 7).
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| -Conviene ir leyendo antes varias veces los relatos del Génesis para así poder comprender mejor- | |
La historia patriarcal también es etiológica, explicación o porqué el pueblo de Israel es pueblo, su origen y su formación. En consecuencia no son "biografías" o "historias" tal como hoy entendemos, sino relatos que intentan dar los presupuestos que condicionaron la alianza de Dios con su pueblo Israel en Canáan destacando los temas principales de la religión de Israel: el culto al único Dios, la revelación, la elección, el pacto o alianza, el don de la tierra o promesa de posesión de bienes y sobre la bendición hereditaria.
El conjunto narrativo del Génesis sobre los patriarcas en su forma actual se fijó por escrito después del destierro en Babilonia, reuniendo tradiciones y fuentes distintas, leyendas populares, desde los mitos existentes, en su fusión y yuxtaposición. Recordemos que su intención es etiológica. Y la orientación es clara: explicar qué pasó antes de la experiencia del Éxodo para comprender mejor este acontecimiento fundador.
Una historia patriarcal que suele situarse por el a. 1.800 a. de C., una historia de muchos y distintos pueblos nómadas. Todo inicia a causa de las emigraciones motivadas por la inestabilidad cultural y étnica, aunque con la existencia de ciudades-estado como Mari, Nuzu, Abla, etc… y de dos grandes superpotencias: al oriente, la Asirio-Babilonia, y al occidente, la Egipcia.
El hilo teológico conductor será el inicio de la bendición hereditaria desde Abrahán, Isaac, Jacob-Esaú y José.
Más que personas individuales, los patriarcas eran clanes. El clan de Abrahán pertenecía al grupo de semitas noroccidentales que suelen llamarse amorreos o protoarameos. Igualmente Abrahán con su sobrino Lot podía explicar el parentesco entre los israelitas y sus primos de Trasjordania. El clan de Jacob eran nómadas de origen arameo procedentes de Mesopotamia septentrional que se convierte en sedentarios en la parte central de Palestina, entre cultos cananeos. A Jacob se le identifica, en algunas tradiciones, con Israel, para indicar una común descendencia de las Doce Tribus de Israel.
Se usan los mitos y específicamente las "Tablillas de Nuzu" mesopotámicas. De ahí surge la venta del primogénito, la bendición oral y testamento, entre otras cosas.
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