Bere^shit es la primera palabra escrita en
este primer rollo perteneciente al Pentateuco, que en los LXX se traduce
como Génesis, principio. Principio lo podemos entender como de la
biblia o pentateuco, también como principio del "tiempo" o creación, de
la historia de la salvación o del diálogo entre Dios y el hombre.
A diferencia de
´En arjé (En el principio) del evangelio
según San Juan, que tiene el sentido de "
eternidad". Aquí descubrimos que "
cielo y tierra",
modo hebreo de denominar el cosmos, desaparecerá, pero no la Palabra de
Dios.
"
El
hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de las
dimensiones de su existencia terrena, ya que consiste en la
participación de la vida misma de Dios."
Juan Pablo II en
EV
#2.
El Génesis nos muestra la grandeza y el valor de la vida humana en la
fase temporal, pero que hemos de leer en la perspectiva por la promesa
del don de la vida divina que alcanzará su plena realización en la
eternidad. De todos modos, hemos de considerar el Génesis con su
carácter relativo pues es realidad penúltima, sin embargo es realidad
sagrada que se nos confía para que la custodiemos con sentido de
responsabilidad y la llevemos a perfección en el amor y en el don de
nosotros mismos a Dios y a los hermanos.
Para entender el sentido del Génesis hemos de comprender la mentalidad
hebrea. El hombre es un ser en el mundo y el mundo o cosmos se ve a
partir del hombre y con vistas al hombre. El cielo es el cielo del Señor
y la tierra se la ha dado a los hombres. "
Cielo
y tierra están llenos de la gloria de Dios",
de tal modo que el cosmos es de Dios que lo ha creado y está presente
en él, pero él se lo ha dado al hombre, pues Dios trasciende el cosmos.
El cosmos en ningún momento es divinizado, no es "parte" de Dios, por
eso lo llamamos "creación".
La síntesis fundamental de la
primera parte del Génesis sería: "
Tu vida procede del Amor",
y eso ocurre no solo en un pasado remoto, sino hoy, aquí y ahora.
Dicho esto, pasemos al estudio más
detallado del primer libro del Pentateuco.
Los
once primeros capítulos del Génesis
tienen por protagonista a
ha-
´Adam (traducido por el hombre).
En hebreo el vocablo lleva artículo, en nuestro tiempo más que "hombre"
debería ser traducido como
"la
humanidad", es decir el
hombre-Adán de todos los tiempos y de todos los lugares del mundo.
El pueblo de Israel toma mitos
pertenecientes a la "
Media luna
fértil", por ejemplo, para poder
explicar los orígenes, pero indudablemente también, con una obra
sorprendente para su tiempo de "desmitificación", pues recordemos
siempre que el pueblo de Dios todo lo comprende como "historia"de
salvación, es decir, la acción de Dios en los acontecimientos de la
historia. "El Dios que nos liberó de Egipto ha de ser el mismo que nos
creó y que hizo una primera alianza con Abraham."
Los mitos que explicaban las causas de la realidad presente que
circulaban por el a. 4.000 a. de C. entre otros eran el
Enuma Elish
(poema babilonio), el del
Diluvio (mesopotámico), el de
Tiamat
que narra la lucha de
Marduk contra un monstruo marino. Solo
conociendo estos mitos podemos vislumbrar el proceso profundo de
desmitificación contenido en los relatos del Génesis. Los veremos de
forma general.
El mito de
Enuma
Elish inicia narrando el
nacimiento de los dioses (teogonía):
Apsu,
Tia-mat y
Mammu, formados de elementos naturales "agua dulce del río, mar de agua salada o nube borrosa". La separación de
los elementos va formando un cosmos ordenado: primero el limo (
Lahmu
y
Lahamu),
es agua y tierra mezcladas (para explicar sobre qué estaba construida
la ciudad), separación de cielo y mar (
Anshar y
Kishar), después habla del dios del cielo
Anu
y el de la tierra
Ea. Era la manera de explicar la
civilización mesopotámica. Posteriormente se habla de batallas, guerras
entre los dioses, hasta que el hijo del dios
Ea,
Marduk, crea al primer hombre, mezclando
sangre de uno de los dioses vencidos con un puñado de polvo. De esta
forma se muestra que la humanidad y el mundo natural están hechos de
materia divina.
De esta manera, con la mitología,
se muestra cómo la evolución de la humanidad va unida a la evolución de
los dioses, y cómo de una sociedad agrícola se pasa a las ciudades
estado. Así explican cómo
Marduk funda
Babila-ni (=puerta de los dioses), Babilonia.
Igualmente hemos de destacar que
estos mitos y poemas se pronunciaban en un ámbito propiamente litúrgico,
donde el pueblo encontraba el
sentido
de la realidad, y la
explicación de la
lucha entre
la armonía y el caos, y
muchas realidades de destrucción tenían que llegar para poder esperar
una nueva creación.
Comprendida la circunstancia,
descubramos ahora la forma de explicar la realidad por el pueblo de
Israel, usando también del mito pero desmitificado, por decirlo de
alguna manera.