DISCÍPULOS Y MISIONEROS
Vida de gracia
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V. EL LIBRO DEL GÉNESIS

Bere`shit bara` `elohim `eth hashshamayim ve`eth ha`aretz

        Tomando como clave de lectura el Éxodo o la Alianza de Dios con su pueblo en orden al éxodo definitivo y nueva alianza en Cristo, vamos a dar continuidad a este estudio de introducción bíblica con el libro del Génesis.

       Podemos distinguir claramente dos secciones:

el de Gen 1, - 11, 26,
y Gen 12, 1 hasta el final.

       El pueblo liberado por la mano de Dios de los enemigos y habiendo establecido una alianza basada en la fidelidad de Dios, se pregunta ahora por el origen del cosmos (cielo y tierra), del tiempo, de la humanidad, el origen del mal o pecado, y también sobre el origen de la alianza.

V. 1 INTRODUCCIÓN

     El libro del Génesis no pretende dar respuesta científica. Pretende hacer un estudio de tipo etiológico (búsqueda de las causas). A partir de la experiencia de liberación del pueblo de Israel y la alianza podemos comprender no solo el presente y el futuro de la salvación, sino también el pasado. Para la reflexión del pueblo de Israel toman no un estudio en el rigor de la ciencia histórica ni siquiera de una ciencia filosófica basada en la razón abstracta, pues pensar así sería anacrónico. Fieles a la inteligencia histórica, sabemos que la forma de reflexionar en aquel tiempo era de tipo mitológico (El MITO es un conjunto de narraciones tradicionales -poéticas, simbólicas, religiosas- acerca del mundo, los hombres, los dioses y la naturaleza, con la pretensión de explicar globalmente la realidad y el origen y naturaleza del universo, del hombre, la civilización y la técnica).

       La búsqueda de sentido y el valor del mundo para el hombre es lo que mueve la Escritura, mucho más que la explicación "racional" del origen del mundo o de la humanidad. Por eso la Escritura no choca con la idea de "evolución", por ejemplo. Podríamos decir: así como la ciencia se preocupa del "cómo", la Escritura se preocupa esencialmente del "por qué". Y su respuesta es:

     "Es Dios quien crea, sostiene y hacer vivir al mundo a fin de poder comunicar su salvación a los hombres".

       El Concilio Vaticano II abundará en este tema proclamando:

         "Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador." (G.S #19)

       El inicio del libro del Génesis no puede ser abordado buscando explicación al "cómo" tuvo origen el mundo, sino más bien a comprender y proclamar el sentido del mundo como realidad sagrada en cuanto creación de Dios. No hemos de interpretar los relatos de la creación como algo del "pasado" solamente, sino como lo que siempre ha sido y sigue siendo, es la verdad que cuenta para nuestra salvación. Hemos de recordar entonces la clave de lectura: la liberación y la alianza, la historia de la relación de Dios con el hombre, ¡de Dios contigo! Hoy, aquí y ahora.

V. 2 GENERALIDADES E INTENTO DE DIVISIÓN

          Bere^shit es la primera palabra escrita en este primer rollo perteneciente al Pentateuco, que en los LXX se traduce como Génesis, principio. Principio lo podemos entender como de la biblia o pentateuco, también como principio del "tiempo" o creación, de la historia de la salvación o del diálogo entre Dios y el hombre.

          A diferencia de ´En arjé (En el principio) del evangelio según San Juan, que tiene el sentido de "eternidad". Aquí descubrimos que "cielo y tierra", modo hebreo de denominar el cosmos, desaparecerá, pero no la Palabra de Dios.

     "El hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de las dimensiones de su existencia terrena, ya que consiste en la participación de la vida misma de Dios." Juan Pablo II en EV #2.

       El Génesis nos muestra la grandeza y el valor de la vida humana en la fase temporal, pero que hemos de leer en la perspectiva por la promesa del don de la vida divina que alcanzará su plena realización en la eternidad. De todos modos, hemos de considerar el Génesis con su carácter relativo pues es realidad penúltima, sin embargo es realidad sagrada que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad y la llevemos a perfección en el amor y en el don de nosotros mismos a Dios y a los hermanos.

       Para entender el sentido del Génesis hemos de comprender la mentalidad hebrea. El hombre es un ser en el mundo y el mundo o cosmos se ve a partir del hombre y con vistas al hombre. El cielo es el cielo del Señor y la tierra se la ha dado a los hombres. "Cielo y tierra están llenos de la gloria de Dios", de tal modo que el cosmos es de Dios que lo ha creado y está presente en él, pero él se lo ha dado al hombre, pues Dios trasciende el cosmos. El cosmos en ningún momento es divinizado, no es "parte" de Dios, por eso lo llamamos "creación".

       La síntesis fundamental de la primera parte del Génesis sería: "Tu vida procede del Amor", y eso ocurre no solo en un pasado remoto, sino hoy, aquí y ahora.

       Dicho esto, pasemos al estudio más detallado del primer libro del Pentateuco. Los once primeros capítulos del Génesis tienen por protagonista a ha- ´Adam (traducido por el hombre). En hebreo el vocablo lleva artículo, en nuestro tiempo más que "hombre" debería ser traducido como "la humanidad", es decir el hombre-Adán de todos los tiempos y de todos los lugares del mundo.

       El pueblo de Israel toma mitos pertenecientes a la "Media luna fértil", por ejemplo, para poder explicar los orígenes, pero indudablemente también, con una obra sorprendente para su tiempo de "desmitificación", pues recordemos siempre que el pueblo de Dios todo lo comprende como "historia"de salvación, es decir, la acción de Dios en los acontecimientos de la historia. "El Dios que nos liberó de Egipto ha de ser el mismo que nos creó y que hizo una primera alianza con Abraham."

       Los mitos que explicaban las causas de la realidad presente que circulaban por el a. 4.000 a. de C. entre otros eran el Enuma Elish (poema babilonio), el del Diluvio (mesopotámico), el de Tiamat que narra la lucha de Marduk contra un monstruo marino. Solo conociendo estos mitos podemos vislumbrar el proceso profundo de desmitificación contenido en los relatos del Génesis. Los veremos de forma general.

       El mito de Enuma Elish inicia narrando el nacimiento de los dioses (teogonía): Apsu, Tia-mat y Mammu, formados de elementos naturales "agua dulce del río, mar de agua salada o nube borrosa". La separación de los elementos va formando un cosmos ordenado: primero el limo (Lahmu y Lahamu), es agua y tierra mezcladas (para explicar sobre qué estaba construida la ciudad), separación de cielo y mar (Anshar y Kishar), después habla del dios del cielo Anu y el de la tierra Ea. Era la manera de explicar la civilización mesopotámica. Posteriormente se habla de batallas, guerras entre los dioses, hasta que el hijo del dios Ea, Marduk, crea al primer hombre, mezclando sangre de uno de los dioses vencidos con un puñado de polvo. De esta forma se muestra que la humanidad y el mundo natural están hechos de materia divina.

       De esta manera, con la mitología, se muestra cómo la evolución de la humanidad va unida a la evolución de los dioses, y cómo de una sociedad agrícola se pasa a las ciudades estado. Así explican cómo Marduk funda Babila-ni (=puerta de los dioses), Babilonia.

       Igualmente hemos de destacar que estos mitos y poemas se pronunciaban en un ámbito propiamente litúrgico, donde el pueblo encontraba el sentido de la realidad, y la explicación de la lucha entre la armonía y el caos, y muchas realidades de destrucción tenían que llegar para poder esperar una nueva creación.

       Comprendida la circunstancia, descubramos ahora la forma de explicar la realidad por el pueblo de Israel, usando también del mito pero desmitificado, por decirlo de alguna manera.