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DISCIPULADO
Vida de Gracia
BREVE RESE?A HIST?RICA
DEL DISCIPULADO

 

EN GRECIA

            El t?rmino manth?no (vb) en griego ten?a el sentido ordinario de "aprender", esto es asimilar mediante el aprendizaje o la experiencia.    

            El sustantivo derivado era mathethes, y se?alaba a un hombre que se vinculaba a un maestro -did?skalos- al cual pagaba unos honorarios: o para aprender un oficio (lo que hoy llamamos aprendiz) o bien para aprender una filosof?a o ciencia (lo que llamamos alumno).

 EN LA ESCRITURA HEBREA

            En la Escritura se hace uso de lamad que corresponder?a al verbo manth?no en el sentido ordinario de aprender. Se considera en la  Escritura que el ?nico maestro es Yhwh, de ah? que no se haga uso del sustantivo mathethes. Hasta los seguidores de los profetas se denominan servidores -mesaret- (cf. Ex 24, 13; Num 11, 25; 1 Pe 19, 29; 2 Re 4, 12; Jer 32, 12) porque el pueblo se declaraba, no alumnos de ?stos, sino desponibles a la Voluntad de Dios.    

            En la Escritura , "ir detr?s" se usaba para indicar la acci?n de quien sigue a una persona importante, una dependencia servicial, sin valor religioso alguno. En ning?n momento se propone la imitaci?n de Dios, puesto que Dios est? por encima de toda imaginaci?n (cf. Ex 20, 4).

EN EL JUDA?SMO

             En el Juda?smo se desarroll? la instituci?n del Rabbi ("grande m?o, eminencia") (cf. 1 Mac 14; 2 Mac 4, 9) en relaci?n a las escuelas filos?ficas griegas. En las escuelas judeo-helenistas el t?rmino Rabbi fue traducido como did?skalos o maestro.

           
El disc?pulo del Rabbi era llamado talmid (del lamad=aprender). As? se desarrollaron varias casas o escuelas: casa de Hillel, casa de Sammai... A los Rabbi se les llamaba sabios -hakam- y por su jucio, pruedencia, experiencia y edad, presb?teros. Frecuentemente se les llamaba "padres", y tambi?n mari -Se?or m?o- (cf. Mt 23, 8-10)    El talmid o disc?pulo aprend?a del Rabbi-maestro la Ley Mosaica escrita y tambi?n la ley oral de la tradici?n de los presb?teros (cf. Mc 7, 3-13; Mt 15, 2-9).    

            Las Escrituras no pod?an ser escuchadas sin antes la introducci?n del Rabbi, as? el disc?pulo pod?a llegar a ser Sabio, y a su vez le ordenaba Rabbi para que pudiera ense?ar, abrir una escuela y tener su propia tradici?n doctrinal.    

            El disc?pulo aprend?a escuchando y viendo, preguntaba, aportaba e imitaba las actividades y ejemplo del Maestro. Se profundiza el comentario en s? del Rabbi m?s que remitirse directamente a la voluntad de Yhwh.

            Los Rabbi ense?aban de memoria, repitiendo varias veces el texto de la Ley , sus interpretaciones, sus m?ximas, condens?ndolas en f?rmulas sint?ticas y breves. Lo recitaban en voz alta y a veces, con una melod?a.    

            El mismo ap?stol San Pablo, se form? antes en una de estas escuelas, la de Gamaliel (cf. Hech 22, 3; Gal 1, 14).

DISC?PULOS DE JES?S. SEGUIMIENTO EN EL NUEVO TESTAMENTO

            En el Nuevo Testamento aparece el t?rmino disc?pulo -mathethes- en este modo: 

EN EL EVANGELIO SEG?N SAN  MARCOS 

45 veces  

EN EL EVANGELIO SEG?N SAN  MATEO

71 veces 

EN EL EVANGELIO SEG?N SAN LUCAS 

38 veces 

EN EL EVANGELIO SEG?N SAN JUAN

78 veces 

EN LOS HECHOS DE LOS AP?STOLES

28 veces 

 
**EN LOS SIN?PTICOS. Mc, Mt y Lc.

             A?n siendo carpintero (Mc 6, 3) Jes?s ense?? y discuti? en las sinagogas Mc 1, 21-28; 6, 2-6; Mt 4, 23; 9, 35; 12, 9-14 y en Jerusal?n al estilo propio del Rabbi (Mc 12, 1-37), hasta se le llegaron a plantear preguntas de tipo jur?dico (Lc 12, 13-15).    

            Jes?s llam? a sus disc?pulos y ?stos le llamaban Maestro, Rabbi, did?skalos. Pero encontramos grandes diferencias entre el Rabbi Jes?s y los talm?d hebreos.    

            En las escuelas rabb?nicas eran los disc?pulos quienes eleg?an a sus escuelas y a su Rabbi, el disc?pulo buscaba una doctrina y metodolog?a para a su vez convertirse en Rabbi.    

            En cambio en Jes?s es ?l mismo quien llama y elige con autoridad a sus disc?pulos como Dios lo hizo a los profetas, y les fija condiciones para el seguimiento (Mc 1, 17; Lc 9, 57-62; Mt 8, 22).    

            Jes?s educa a sus disc?pulos a no conducirse seg?n la "tradici?n", sino en disponerse para la inminente venida del Reino (Lc 9, 59). Llama para que se pongan al servicio del Reino de Dios, Mc 1, 15, para que ejerzan la misma misi?n del Maestro Mt 4, 17; Mc 3, 14.    A diferencia de las escuelas rabb?nicas, Jes?s se convierte en ?nico Maestro y Preceptor -kathegethes- y los disc?pulos no pueden llamarse Rabbi, Preceptor, Padre... sino hermanos. ?stos deben aspirar a hacerse semejantes al ?nico Maestro y Pastor (did?skalos y K?rios) Jes?s, en su misma suerte. Lc 6, 40; Mt 10, 24-25.    

            Los disc?pulos tendr?n la tarea de hacer disc?pulos, pero consagr?ndolos con el Bautismo al Padre, al Hijo y al Esp?ritu Santo, y haci?ndolos obedientes a los mandamientos de Jes?s. (Mt 28, 19; Hch 14, 21). Es interesante observar c?mo el verbo mathete?o sirve para indicar tanto ser disc?pulos como hacer disc?pulos, no aparece el verbo manthano "aprender", sino m?s bien ense?ar -did?sko-. 

            Los disc?pulos siguen a Jes?s como a una persona que hay que entregar sin reservas toda la vida, por encima de todos los bienes y de todos los afectos a los padres, hermanos, hijos, esposa (cf. Mc 10, 17-30; Lc 9, 57-62). El disc?pulo ya no puede mirar atr?s o retirarse. Es as? como se le pide expresamente que corte con la vida pasada y comience una vida nueva de seguimiento al Se?or. Se trata ya de un lazo personal, tambi?n despu?s de la Resurrecci?n (Lc 24, 36; Mt 28, 17). Esto convierte al disc?pulo m?s en testigo que en Maestro (Lc 24, 38; Hch 1, 8).    

            Por lo tanto:        

        1?. Para ser disc?pulo de Jes?s hay que seguirlo -akolutheo-, esto es ir detr?s de ?l -erjomai deute u opiso-, significa hacer el camino con alguien en sentido favorable u hostil.        
        2?. A Jes?s se le sigue no por su doctrina sobre la Torah , sino porque es Se?or. Se le sigue para formar comunidad de vida con ?l.         
        3?. ?ste ir detr?s supone renegar de la propia mentalidad de pecado, uniformar la voluntad propia a la Voluntad de Dios, hasta llegar a llevar la propia cruz juntamente con Jes?s.    

            Jes?s llama a su seguimiento tanto a personas puras como pecadores, publicanos, zelotes, pescadores, cobradores de tributos, personas casadas... y les cambia de profesi?n "ser?n pescadores de hombres" refiri?ndose al profeta Jerem?as, una profesi?n que asimila al disc?pulo con el Maestro en las contradicciones y persecuciones y le obligar? a confesarlo p?blicamente sin renegar de ?l.

**EN LOS HECHOS DE LOS AP?STOLES.

            Lucas, despu?s de Pentecost?s, llama disc?pulo a todo creyente en Cristo, esto es a todo el que se compromete a su imitaci?n. Y es as? como designa disc?pulos a los individuos como a la comunidad.    El t?rmino disc?pulos pasa a indicar por tanto a toda la comunidad, a todos los cristianos (11, 26) ya sean de origen jud?o o pagano.    

            Llevaban ya un sistema de vida adaptado a la nueva situaci?n, muy distinta a la comunitaria f?sico-corporal con el Rabbi Jes?s. La comunidad se va organizando progresivamente y viviendo en una nueva estructura.

**EN EL AP?STOL SAN PABLO.

 
            Pablo se presenta a s? mismo como ap?stol de Cristo Resucitado. No sugiere, aunque lo parezca una imitaci?n de Dios, sino que nos recuerda la vocaci?n a vivir el amor de Dios Padre compartiendo su perd?n.    

            Para Pablo es Cristo quien habita en nuestros corazones y vive en nosotros (Gal 2, 20) y debemos tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes?s en lo referente a su humildad y anonadamiento (Fil 2, 5). Para el Ap?stol, imitar a Jes?s es renunciar al propio juicio para acoger la Palabra y los gestos de Cristo, la Persona de Cristo mismo. Imitar a Jes?s es por tanto creer en su Persona y dar testimonio de ella con la propia conducta; vivir con ?l y aprender a conocerlo (Ef 4, 20), convivir, por tanto, con ?l y uniformarse con su Palabra y su Voluntad.    

            Pablo considera la imitaci?n de Cristo como obediencia (1Cor 4, 16; Fil 3, 17), estar a las ?rdenes. Pablo recuerda as? que es necesario caminar en la obediencia a Cristo y a la Iglesia apost?lica hacia un estado pneum?tico para vivir la Vida de Dios Trinitaria como hijos, y suscitar ?ste seguimiento a todos los hombres, haci?ndose ap?stoles seg?n el esp?ritu misionero vivido por Jes?s y el mismo Ap?stol Pablo.    

            Tambi?n hay que remarcar que el Evangelio no es s?lo mensaje, tambi?n es fuerza de Dios que se despliega bajo la acci?n del Esp?ritu. Y justamente por ello, exige compromiso personal. La evangelizaci?n incluye el testimonio (1 Cor 3, 11), por eso Pablo se propone como ejemplo (Fil 3, 17).

*EN SAN JUAN.

            San Juan describe el seguimiento de Jes?s como un camino pascual que nos conduce a una intimidad y amor progresivos con el Se?or (Jn 1, 43; 15, 14), orient?ndonos al gozo escatol?gico de la vida caracterizada por la caridad en la Trinidad.     

            El discipulado o seguimiento no es para San Juan evangelista, ante todo un compromiso en la misi?n apost?lica, sino un camino para el progresivo descubrimiento del misterio de Jes?s, que revela en la intimidad sus secretos m?s profundos (Jn 15, 14-15).    

            El discipulado por tanto no es simple obediencia o simple sumisi?n a una voluntad externa sin adhesi?n de coraz?n. Juan habla clara y expresamente de imitaci?n de Jes?s: Jn 5, 19; Jn 17, 21; Jn 13, 14-15.
 

 

 

EN S?NTESIS.

            Es el Esp?ritu Santo que nos injerta en el Cristo total a cada uno de nosotros seg?n una vocaci?n carism?tica propia. Por eso var?a entre los creyentes el modo espiritual de imitar a Cristo.     

            Esto nos muestra la inagotable riqueza espiritual del Se?or. No hay hombre bajo el cielo que no experimente su pobreza en el conocimiento y amor integral de su Se?or.    

            Podemos reflejar ciertamente el rostro del Se?or por don recibido del Esp?ritu, pero siempre y s?lo dentro de determinados l?mites. Nadie puede encarnar en s? mismo toda la espiritualidad de Jes?s y de modo aut?ntico. 
    

           
El Seguimiento, por tanto, est? arraigado en el designio de Dios Padre, en la actualizaci?n del pl?roma de Cristo (Ef 1, 23)    Es el Se?or resucitado que "se completa" ?nicamente al pneumatizar -en el sentido de caridad pascual- toda carne diseminada en la historia humana.   
Todo disc?pulo, por tanto, no es m?s que un rasgo del rostro de Cristo, y este rasgo es contempor?neamente un nuevo esplendor del Se?or.        

            Los Rabbi de aquellos tiempos impart?an conocimientos y "verdades": pero Cristo mismo "es" el Conocimiento, la Verdad , la Vida. Jes?s no llam? a sus disc?pulos solamente a aprender lo que ?l dec?a e imitarle en lo externo, sino a aprender de ?l, a unirse a ?l en todo lo que es interno. "Aprendan de m? que soy manso y humilde de coraz?n""Sin m? no pod?is hacer nada"        

            De ah? la paradoja, porque el disc?pulo no es un mero alumno en el sentido acad?mico de la palabra. El disc?pulo debe, como afirma San Pablo, "induire Christum", vestirse de Cristo (G?l 3, 27).        

            Se trata por tanto de un nuevo discipulado: TRANSFORMACI?N DEL DISC?PULO EN CRISTO (G?l 4, 9) POR MEDIO DEL DISCIPULADO INTERNO.        

            La Forma de Cristo (en expresi?n de Von Balthasar) se manifestar? en el cristiano (G?l 4, 19) y de esa manera ?l mismo puede llegar a ser modelo de fe para otros (cf. 1? Tes 1, 7). De aqu? surge la autoridad de la Iglesia , la forma de reba?o establecida especialmente por Cristo (cf. 1? Pe 5, 3).        

            Es claro que este concepto fundamental de "transformaci?n en Cristo" es un problema para la mayor?a de los "protestantes", que insisten en la depravaci?n total del hombre. En cambio, el disc?pulo cat?lico cree en la regeneraci?n del alma, no solamente la esencia de la vida cristiana sino tambi?n en la fuente de autoridad en la Iglesia : en la unidad del hombre tal como es -fracaso- y la comisi?n que desciende por la Gracia Divina (as? vemos ejemplificado tanto en Pedro como en Pablo como en los dem?s disc?pulos).

SEGUIMIENTO DE JES?S EN EL ESP?RITU 

            Los comportamientos principales del DISC?PULO:

  PARTICIPACI?N EN LA LITURGIA ECLESIAL

    LECTIO DIVINA

    UNIFORMIZAR CON EL ESTADO PNEUM?TICO DE CRISTO

 *** PARTICIPACI?N EN LA LITURGIA ECLESIAL     

           
Porque la liturgia se define como la acci?n sagrada a trav?s de la cual, con un rito, en la iglesia y mediante la iglesia, se ejerce y contin?a la obra sacerdotal de Cristo, es decir, la santificaci?n de los hombres y la glorificaci?n de Dios.    

            Es en la liturgia donde nos podemos encontrar con el Acontecimiento fundamental de nuestra Fe, el acontecimiento de la Revelaci?n : la automanifestaci?n de Dios en Cristo.     

            Nuestra Fe se basa en una verdad que acontece. Cuando celebramos la liturgia en la Iglesia , este acto adquiere una dimensi?n revelatoria para el creyente que lo vive movido por la gracia. Esto es un verdadero encuentro con Cristo vivo.    

            La liturgia celebra y actualiza -hace presente para todos- los Misterios de Cristo. Es en la liturgia y por medio de ella que el Esp?ritu nos constituye en disc?pulos de Cristo, imprimi?ndonos eficazmente sus rasgos espirituales.

LECTIO DIVINA

           
Es meditando las palabras, sentimientos y acciones de Cristo descritos en el Evangelio, es contemplando los misterios del Verbo encarnado que en el disc?pulo permanecen como estados interiores y disposiciones perennes.

UNIFORMIZACI?N CON EL ESTADO PNEUM?TICO DE CRISTO    

           
Es uniformando nuestra actividad con el estado pneum?tico de Cristo (Pneuma=Esp?ritu; Pneum?tico=El estado de Cristo glorificado vivo, presente y actuante). Una uniformizaci?n que los sacramentos de la Iglesia realizan en nosotros y en los cuales la Palabra meditada nos ilumina.

 FUENTES Y RA?CES DEL DISCIPULADO CAT?LICO


             El fundamento del discipulado cat?lico que consiste en la imitaci?n pascual de Cristo, se encuentra en nuestra inserci?n en el misterio pascual (Rom 6, 1-11).    

            Jesucristo nos ha dado esta posibilidad, y no quiso que tuvi?ramos como gu?a una moral a manera de condensaci?n de prescripciones y leyes, sino sus actitudes virtuosas.    

            Esta posibilidad se hecho real con el Esp?ritu que nos ha sido dado y nos otorga el participar en la vida de los misterios de Cristo, mediante: 

 
1. Los Sacramentos
 
 
2. La Escucha de la Palabra  

           Es el Sacramento que nos hace convivir en la Pascua de Cristo (Rom 6, 1-11), que nos constituye ontol?gicamente en Otras criaturas (2Cor 5, 17; Ef 2, 15), y nos hace miembros de su Cuerpo M?stico (1Cor 12, 13). Es el Sacramento que nos permite seguir a Jes?s llevando nuestra cruz a su lado (Mc 8, 34; Mt 10, 38; Lc 14, 27).