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DISCIPULADO
Vida de Gracia

CATEQUESIS BAUTISMO IV 

1. Saludo y ambientación.

       Muy buenos días a todos y felicitaciones por su deseo de prepararse bien para el Bautismo de sus hijos. Ya nos sentimos todos unido en la Familia de la Iglesia, formando la comunidad de los hijos de Dios. Nos sentimos todos hermanos y miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

       Pongámonos en la presencia del Señor e invoquemos la Luz y la Vida de su Espíritu sobre cada uno de nosotros.

2. Presentación y motivación del tema.

      ¡Nadie puede amar lo que no conoce! ¿verdad? Si para iniciar la Vida de Dios hemos de entrar en el agua, esto es, en la muerte al pecado, es para revivir a una Vida abundante: la participación de la Vida misma de Dios. Esta vocación sobrenatural manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana incluso en su fase temporal. La vida en el tiempo es condición básica, momento inicial y parte integrante de todo el proceso unitario de la vida humana.

      Hoy queremos considerar el compromiso de la Iglesia, y por tanto de los padres y padrinos para no sólo iniciar la vida, sino conocerla, hacerla crecer y desarrollarla hasta la madurez y la plenitud que llega en la eternidad (1Jn 3, 1-2). Un trabajo que se realiza en colaboración con el mismo Espíritu Santo. En verdad somos hijos de Dios y no se nos ha manifestado todavía lo que llegaremos a ser: semejantes a Dios.  

INICIO DE LA VIDA DE DIOS. EL BAUTISMO.

             Al inicio de todo se encuentra el SER. Es el valor fundamental y el más importante. Nadie se da la vida a sí mismo. ¿Cuál es el compromiso de la Iglesiay de los padres y padrinos junto con la comunidad cristiana? ¡Vayan y hagan discípulos míos a todas las gentes, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo!

1º. Bautizar a sus hijos cuanto antes sea posible para que sean hijos de Dios, miembros del Cuerpo de Cristo, morada de Dios, limpios del pecado original y vivos para Dios. ¡Gratis lo recibieron, denlo gratis!

            El inicio en la participación en la Vida de Dios se da en la escucha de la Palabra anunciada y se celebra por el Bautismo. Escuchar a Dios suscita la fe que nos lleva a la Vida eterna: una nueva vida nace en nosotros al reconocer el Amor del Padre. Por el Bautismo es Cristo mismo quien viene a habitar en nuestros corazones por la fe.

ESENCIA DE LA VIDA DE DIOS.

     No podemos conocer la Vida de Dios si no lo tenemos, pues quien tiene al Hijo tiene la Vida, y quien no tiene al Hijo no tiene la Vida. Poreso antes del hacer viene el conocer, y antes del conocer el ser.

     ¿Cuál es el compromiso de la Iglesia y de los padres y padrinos en el dar a conocer? ¡Vayan y hagan discípulos míos a todas las gentes, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles todo lo que yo les he enseñado!

1º. Dar a conocer la Vidade Dios al niño bautizado en el período de crecimiento físico. Educarle en la fe para que aprenda a amar a Dios y al prójimo y guardar sus mandamientos como Cristo nos enseña en el Evangelio.

2º. La Iglesia y los padres se comprometen a enseñar a los bautizados que la Vida de Dios consiste en AMOR, el Amor de Cristo, amor perfecto, sacrificado, gratuito y universal.

         El conocimiento de la Vida de Dios es la conciencia de nuestra naturaleza divina, de nuestro ser hijos de Dios. La esencia de la Vida Nueva nacida en nosotros es Dios mismo habitando en nuestro cuerpo. Se trata de la manifestación del Amor creador del Padre, el Amor redentor del Hijo y del Amor santificador del Espíritu Santo a través de nuestro cuerpo mortal hecho eterno por este mismo amor. La esencia de la Vida de Dios es la manifestación en nuestra carne del Amor perfecto. Ya desde el momento en que es bautizado el niño, se prepara para el Sacramento de la Primera Comunión y la Confirmación.

DESARROLLO DE LA VIDA DE DIOS. RECONCILIACIÓN Y EUCARISTÍA.

          Si la Vida de Dios consiste en el Amor, se desarrolla amando como Cristo amó, con su mismo Amor, con el Amor del Padre. En toda forma de vida, viene un momento en que llega la enfermedad, y necesita ser sanada. Igualmente es fundamental la alimentación para custodiar la vida interior, la vida espiritual, la nueva vida dada en el Bautismo. ¿Cuál es el compromiso de la Iglesia y de los padres y padrinos en el desarrollo de la Vida de Dios? "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto lo limpia, para que dé más fruto."

            "En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes" "El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él."

1º. Se comprometen a enseñar a amar, porque la vida de Dios se alimenta amando con el amor de Cristo.

2º. Se comprometen a enseñar a amar con el testimonio de vida: testimonio de generosidad, de paciencia, de servicio, de comprensión, de no envidiar, de no jactarse, de no alegrarse del mal, sino en la verdad, de excusar, de perdonar, de aguantar, de soportar entre otras cosas.

3º. Se comprometen a enseñar a amar con este amor sacrificado, desinteresado, gratuito, universal. Compartiéndolo todo y dando su propia vida en ofrenda a Dios y al prójimo. Participación en la Vida de Dios significa participación en el mismo ser y hacer divinos. La esencia de Dios consiste en AMOR, y su acción es AMAR.
            Amar según Dios significa dar la Vida Nueva por la Palabra, enseñando a vivir y amar como Jesús.

COMPRENSIÓN DE LA VIDA DE DIOS.

CONFIRMACIÓN.

            Si la Vida de Dios consiste en el Amor, y se desarrolla amando, llegamos a comprender y personalizar esta vida. Se da en el sacramento de la confirmación. ¿Cuál es el compromiso de la Iglesia, de padres y padrinos? "Tú, pues, hijo mío, mantente fuerte en la gracia de Cristo Jesús; y cuando me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, que sean capaces, a su vez, de instruir a otros" 2ªTim 2, 2ss Es el culmen de la Iniciación cristiana. Ya el bautizado en conciencia, comprende la Vida divina en él y empieza a nutrirse por sí solo: en la escucha de la Palabra de Dios y en la recepción de los Sacramentos. Es tiempo de alimentarse por sí mismo siguiendo la oración diaria: se es hijo de Dios, se vive como hijo de Dios, se inicia la misión recibida. Es el Espíritu Santo quien impulsa a ejercer su ser sacerdote, profeta y rey: el niño ofrece sus propios sacrificios, ejerce la misión de anuncio y denuncia, y ya domina por sí mismo el afán de riqueza y la concupiscencia de la carne y de los ojos. Es momento de vivir para Dios en plena conciencia.

MADUREZ EN LA VIDA DE DIOS:

ORDEN SACERDOTAL Y MATRIMONIO.

          La Vida de Dios llega al momento de su madurez, en el que se decide por servir a la Iglesia  desde el sacerdocio, el matrimonio, vida consagrada o vida dedicada de algún modo a la Iglesia. ¿Cuáles el compromiso de padre y padrinos?

1º. Se comprometen, después de haber acompañado a los hijos, a dejarles ir por el bien de la Iglesia.

            La vida nueva nacida en nosotros por la Palabrapredicada llega a la formación de Cristo en nosotros.

             La madurez en la Vida se encuentra en llegar a pensar, sentir y hacer como Cristo, un donarse gratuitamente, no en una identificación externa o moral, sino que es el mismo Cristo quien llega a vivir en nosotros y a través de nosotros, en un proceso de enamoramiento o identificación amorosa, hasta llegar a una comunión que se orienta a la perfección en la eternidad.

PLENITUD DE LA VIDA DE DIOS.

UNCIÓN DE ENFERMOS.

            No vivimos para este mundo, ni la muerte tiene la última palabra. Nuestro Dios es Dios de vivos. La plenitud de la Vida nueva se da en la Resurrección. El bautismo nos da la fe, y la fe la Vidaeterna. La Vida de Dios no termina en una vida individual. La vida de Dios en mí o es compartida con todos los hombres o no es vida divina.

            De ahí nuestra comunión con los santos. Nos unimos a la Iglesiapurgante y la Iglesiatriunfante desde la Iglesiaperegrina y militante donde nos encontramos.

            La Vida de Dios en plenitud consiste en la unión de cada uno de los hombres con Dios y de todo el género humano entre sí.

            Unidos en el mismo amor perfecto de Dios. La Vida eterna es la morada de Dios en nuestro cuerpo y en todos.

TERCERA PARTE DEL RITO

              El rito central del bautismo puede realizarse por inmersión, "signo sacramental que expresa más claramente la participación en la muerte y resurrección de Cristo", o por infusión del agua en la cabeza del niño, acompañadas una u otra con la fórmula trinitaria, que permite la comprensión de las nuevas y misteriosas relaciones del bautizado con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

*UNCIÓN DEL SANTO CRISMA.

        El Santo crisma significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado que nace de nuevo del agua y del Espíritu. Ha llegado a ser cristiano, es decir ungido por el Espíritu Santo, incorporado a Cristo, para participar de su misión de sacerdote, profeta y rey. Esta unción significa el sacerdocio regio del bautizado y su incorporación en la comunidad del pueblo de Dios.

        Esta unción en la cabeza -coronilla- anuncia una segunda unción del santo crisma: la confirmación.

 *VESTIDURA BLANCA

    Simboliza que el bautizado es revestido de Cristo (Gal 3, 27). Se despoja del hombre viejo y se reviste del hombre nuevo (Col 2, 9 - 3, 11). Expresa por tanto la nueva dignidad del cristiano.

*ENTREGA DE LA VELA ENCENDIDA

            La candela se enciende en el cirio pascual que hace presente a Cristo resucitado, luz que ha de iluminar durante toda la vida al bautizado. Expresa por tanto la luz de la fe que se le ha otrogado al niño y se le ha confiado a la familia.

                Los ritos finales reúnen a la comunidad en torno al altar para la recitación del padrenuestro y para subrayar cómo los pequeños butizados un día recibirán por la confirmación la plenitud del Espíritu Santo. Se acercarán al altar del Señor, participarán en la mesa de su sacrificio y lo invocarán como Padre en medio de su Iglesia.

                La bendición final a las madres, a los padres y a todos los presentes invoca una vez más la felicitación y el compromiso de dar testimonio de la fe ante sus hijos, en Jesucristo nuestro Señor.

CATEQUESIS COMPLEMENTARIA IV