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DISCIPULADO
Vida de Gracia
GRADAS DE ORACIÓN

1º.- ¡LEE LA PALABRA- PAUTAS DE ORACIÓN!

a) Lee primero atentamente la Palabra de Dios.

             Ponte en su presencia y ábrete a él. Consideramos que la oración sea un trato de amistad, por eso necesitamos imaginarnos a un Dios de carne y hueso, al que pueda ver y palpar. La imaginación es buena, es una creación de Dios, dada para que compusiéramos un lugar en nuestra mente para 'ver' a Dios. Cada uno puede verlo según su edad, sentirlo en su interior, junto a él, o sentado a sus pies y escuchándole como María estaba a los pies de Jesús. Es muy importante el sentirnos discípulos. A los niños les ayuda cerrar los ojos, también podemos hacerlo, ¿por qué no? Se trata de poner toda la atención posible, centrarnos efectiva y afectivamente en su presencia. Tampoco es que haya de perder el tiempo en imaginaciones, sino que son solo un medio para entrar cuanto antes a tratar con él como un amigo que se encuentra con su amigo, consciente y abierto a su presencia.

            Se puede iniciar con el gesto, que tiene su origen en la piedad popular, de hacerse la señal de la cruz, y también diciendo esto o algo parecido:

        "Buenos días, Padre, Hijo, Espíritu Santo, sé que soy tu hijo, que me tienes preparada tu misma Vida para mí, que quieres habitar en este día en mi cuerpo. Quiero tratar contigo para comulgar con tu voluntad"

            b) Ahí tienes las Pautas de oración para leerlas y dialogarlas con Dios. ¡Háblale! ¡Pregúntale!

           Es el momento de preparar el tema sobre el cual vamos a dialogar con nuestro Dios. Para ello vamos a leer detenidamente las pautas, pues son pistas? (Palabra de Dios) que nos han de llevar al diálogo con él, y así hablarle y preguntarle respecto a lo que todavía no he entendido. Es bueno igualmente dialogar con Dios qué fruto quiero de la oración: El fruto general sólo puede ser llegar a reproducir la Imagendel Hijo, y el particular es imitar la virtud de Cristo - Maestro que me enseña en cada pauta para la oración y medito en las pistas. Es importante profundizar más en el punto que más necesito para mi vida de discípulo.

           c) ¿Crees en él como Maestro, en su Palabra, en su Persona? ¡Haz un acto de fe! ¡Deja que el Padre te atraiga y te acerque a su Hijo y decídete por él!

        Sin fe es imposible agradar a Dios, he de creer que existe y que está junto a mí. No está la oración en reflexionar mucho, sino en amar mucho. Por eso sólo puedo seguir subiendo las gradas si tengo presentes las Tres Personas Divinas junto con María, ayuda adecuada para crecer e ir de fe en fe. 

2º. ¡ESCUCHA LA PALABRA DE DIOS!

            a) ¡Lee las citas bíblicas de las pautas detenidamente, pero sabiendo que es Dios quien te habla! Por eso debe hacerse en actitud de escucha.

            No se trata de "leer" un libro o unas citas, porque no recibimos información o ideas, de la misma manera que lo hago en mi ambiente. Al leer la cita -por fe- he de encontrar la Bocade Dios pronunciando esas palabras que leo. Porque me alimento de la Palabraque sale de la Bocade Dios, no de la que leo. Es Dios mismo quien me habla aquí y ahora. Aprovechando la composición de lugar y manteniéndola resulta fácil descubrir cómo es Alguien que me está hablando. No es invento o fantasía, es realidad de fe; sabemos que nuestro Dios está vivo y que quiere hablar contigo personalmente.

          
b) ¡Encuéntrate con la Persona Viva de Cristo!

           La oración no se entiende si no es como un encuentro personal, de tú a Tú, de cara a Cara, como un amigo habla con su Amigo. La oración se comprende cuando es un diálogo personal, basado en la Palabraescuchada y el Amor con la que es pronunciada. En la Palabraencontramos la Carne, la Persona Viva, encontramos una forma de pensar, de sentir, de vivir y de amar, encontramos una persona con una intencionalidad muy concreta que me ama, que me quiere comunicar mi camino, mi verdad y mi vida. Se trata de conocer por la Palabray el Amor. La presencia de Dios en este sentido es más cierta que la meramente física o corporal.

         c) ¡Ponte de protagonista! ¡Escribe en un cuaderno!

           En cada cita bíblica, me puedo poner en lugar de aquel a quien Dios habla. Esto es un medio también muy bueno para conseguir este encuentro personal. Se trata de entender qué me quiere decir el Señor con su Palabra, cuál es su forma de pensar y sentir que subyace a esta misma Palabra.

           Una forma de mantener la atención es escribiendo, preguntándole a Jesús o al Padre por qué dice eso, cuál es su intencionalidad, para qué, cómo lo dice... y así escribir todo lo que me dice su Palabra como un discípulo va aprendiendo de su Maestro, más que de su enseñanza.

3º. ¡ASIMILA LA PALABRA DE DIOS!  

            a) ¡Contrasta tu forma de pensar o sentir o virtud con la forma de Dios!

            Hacer caso de la Palabrade Dios; hacer caso de la forma de pensar de Dios, supone dejar mi forma de pensar hasta el momento, dejarme convencer por los argumentos y postura de Dios. Poner mi mente en la fragua del Amor para que realmente vaya renovándose hasta que sepa discernir lo bueno, lo agradable, lo perfecto. La Palabrade Dios no es una mera opinión, es Palabra de Vida eterna, es la única valoración que permanece para siempre, todo lo demás son palabras vacías.

          Hemos de entender que el objetivo es llegar a transformar nuestra mentalidad, llegar a pensar y querer como él. Para ello hemos de entenderle y comprenderle hasta llegar a la comunión de voluntad con él. He de decidirme a favor de Jesús y no del mundo. Si no estoy con él, estoy en su contra. Ayuda mucho el discutir con él, sí, discutir, poner obstáculos y que su misma Palabra viva y eficaz me los resuelva. Así lo hicieron los grandes profetas como Moisés o discípulos como Pedro.

           
b) ¡Discierne lo que has de cambiar en tu vida concreta y cotidiana!

              Busca distinguir, valorar y contraponer a la luz de la Palabra, actitudes, posturas y posiciones que no están de acuerdo con el pensar de Dios. No solo las tuyas, sino las de tanta gente que anda desorientada o equivocada. El diálogo con Dios nos ha de llevar a cambiar de vida, en ideas, actitudes y virtudes concretas.

           c) ¡Cambia  tu forma de pensar! ¡Decídete por su Palabra!

            No somos nosotros ni uno mismo, es Dios quien, por su Espíritu, que es la fragua, el horno de fuego, el que nos va renovando la mente, nuestro espíritu, ya que no se trata de cambiar una opinión u otra, sino de acoger la mente de Cristo. 

4º. ¡VIVE LA PALABRA DE DIOS!

            a) ¡Contempla a Dios!

           Convencido de su Palabra y de su Amor por todos, es momento de unirse afectivamente, de gozarse en la presencia de nuestro Dios Amor. Es momento de disfrutar de su mirada y Amor divinos, de tener una relación íntima con él, de dejarse amar como esposa amada por su Esposo. Es el momento de transformación de corazón, de dedicarle todo mi afecto, cariño y ternura, y dejar a Dios ser Dios para conmigo.

            b) ¡Gusta y ve qué bueno es el Señor!

           
Fijos los ojos en él. Cada uno sabe muy bien cómo amar con sus palabras, con sus gestos, o con la sola presencia. Es en el profundo silencio interior donde se gusta el Amor Perfecto Divino: amar a Dios como nos dice el primer mandamiento: con todo el corazón, supone todo mi sentimiento y afecto. Más que a nadie, más que a la propia mamá, papá, hijo, hija, esposo, esposa... es el momento en que Dios me regala su Amor haciéndomelo experimentar o no... -libre es él y sabe lo que hace y lo que no hace-. Se trata de cerrar los ojos, abrir el corazón y disfrutar.

        c) ¡Enamórate!    

        Al haber conocido más y creído en el Amor de Dios, ya solo queda querer agradarle en todo y al detalle. Que me acapare la atención, que me entregue a él y disfrutar de permanecer en su Amor y él permaneciendo en mí.  

5º. ¡ANUNCIA LA PALABRA DE DIOS!

            a) ¡Permanece en su Amor manteniéndote en sus palabras!

             Por la Palabrade Dios hemos quedado limpios. Hemos de mantenernos en su Palabra para dar fruto permanente. Es momento de buscar pagar al Señor tanto bien que nos ha hecho en estos momentos de oración. ¿Cómo? ¡Queriéndole anunciar! ¡Convertirnos en discípulos misioneros! Porque al rendir nuestra voluntad a la de Dios, y al tener comunión de voluntad, queremos hacer discípulos a todas las gentes.

          
b) ¿Cómo anunciarlo? ¿Cómo dar testimonio de lo que he visto, oído y palpado?

    
        La Palabraha prendido en mí, Dios me pide que dé fruto abundante, que propague aquello que he escuchado: amarle supone anunciarle, defender la Palabra.

      Un
estudio al rojo vivo de la Palabrapara servirla a aquellos con quienes convivo el día a día. ¿Cómo anunciar con fuerza lo que he escuchado al oído? ¿Tengo suficientes razones, ejemplos y experiencias? ¿Estoy convencido y enamorado? Dialogar todo esto con Dios, según el ambiente en donde vivo tendré que expresarme de una manera u otra.

          c) ¡Haz discípulos! ¡Enseña a guardar todo lo que el Señor te ha mandado!

      Es el último mandato de nuestro Dios, el mandato supremo lo llamaba Juan Pablo II: hacerle discípulos. De nada serviría la intimidad con Dios si no la comunicara, si no llegara la más alta grada y más alto grado de amor a Dios: es ser amigo del Esposo, hacerle amigos, hacerle gente que le ame con toda su mente, corazón y voluntad. No hay otro medio que se nos haya dado más que la Palabraanunciada, para  así enseñar a orar a todos, para que todos escuchen la Palabra, la asimilen, se transformen en Ella, la contemplen y a su vez la anuncien.