DISCÍPULOS Y MISIONEROS
VIDA DE GRACIA
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ESCUELA DEL
DISCÍPULO-MISIONERO


P. José María March Roca
Objetivo:

Esta escuela está pensada para la práctica perfecta de la vida cristiana. En el espíritu del Documento Aparecida recordamos que todos estamos llamados a ser santos en una vida basada en el seguimiento de Jesús, a una sincera conversión en auténticos discípulos y misioneros de Cristo.

 


Medios:

1º. Una participación activa, consciente y responsable en cada uno de los Sacramentos, hacia una celebración que en verdad nos libere el corazón y nos dé esperanza cristiana.

2º. Una lectura de la Escritura también activa, consciente y responsable, donde encontramos la Palabra encarnada y donde nos convertimos en discípulos de la Palabra.

1º.- Escuela de la Palabra

  • Es una escuela donde se ofrece la primera evangelización con el anuncio kerigmático o el pre catecumenado, la conversión inicial, la recta intención de cambiar de vida, un primer sentido de la penitencia, una primera práctica de oración siempre en una primera experiencia de familia de fraternidades con espíritu cristiano.

  • Es una escuela de oración. El lugar propio donde se aprende a escuchar la Palabra de Dios para ponerla en práctica. Tomamos la Escritura porque encontramos en ella la Palabra de Dios. Con el domingo y la lectio divina aprendemos a orar con la liturgia.

  • Es una escuela de predicación. Es una escuela de la Palabra, porque ésta es viva y eficaz (Hb 4, 12) y obtiene su cumplimiento y significado pleno solo cuando transforma al que la recibe, cuando le convierte en Cristo, cuando se encarna en la realidad.
|Kerigma|
  2º.- Escuela de Iniciación cristiana
  • La escuela de la Palabra o pre catecumenado conduce a los sacramentos, para recibirlos por primera vez o para renovarlos. Por eso es una escuela de catequesis y de mistagogía. Formándonos en el significado y contenido de la vida cristiana con la acogida de parte de la Iglesia, exámenes que certifican la conversión o exorcismos, renuncia al pecado, etc. (según el RICA)

  • El sentido de la iniciación cristiana se completa con cada uno de los sacramentos o vida litúrgica.
|Liturgia|
  3º.- Escuela de apóstoles
  • La escuela de la Palabra y la Iniciación cristiana, ya sea con catecúmenos o sin ellos, nos conduce a la escuela de apóstoles: a formar formadores de escuelas de la Palabra que conduzcan a la iniciación cristiana y sacramentos.

METODOLOGÍA PROPUESTA

      Primero. Reconociendo que es un instrumento de trabajo, no se trata de un 'informativo' o una mera 'adquisición de conocimientos', sino de pistas para trabajar en el campo del Señor que es Vida y Amor. En consecuencia, el ser y hacer discípulos-misioneros es cuestión no solo de informarse o llenarse de conocimiento, sino de practicar la vida cristiana, de un discipulado auténticamente cristiano, y por ende misionero y en consecuencia, profundamente católico.
        Segundo. Se puede iniciar el estudio y la lectura con el itinerario del discípulo, desde el Inicio de la Vida de Dios hasta su Plenitud, que como veremos es el propio itinerario bíblico. Ahí ya tenemos la primera pista para despegar nuestra vida de fe. Pues todo tiene como punto de partida el Apóstol o la escuela de apóstoles.
         Tercero. Una escuela de amor fraterno. Una escuela de fraternidad cristiana. El Señor declaró abiertamente: "En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros" (Jn 13, 35). Y es que la fe "actúa por la caridad" (Gal 5, 6), y con el testimonio de la caridad fraterna (1Cor 13) y la Palabra predicada (Rom 10, 7.17) podemos atraer a la fe de la Iglesia (1Jn 1, 3). Por eso la escuela no puede tener otro ambiente más que al amor de Cristo entre nosotros, pues amando como Cristo atraemos a todos hacia la única fe de la Iglesia.
         Cuarto. Una escuela de la Palabra donde nos formamos como auténticos discípulos, donde nos alimentamos y vivimos de la escucha del Maestro. El punto de partida será aprender a orar.  Aprendiendo a buscar cada día un momento de silencio, saliendo del ámbito público y privado, para entrar en la intimidad de nuestro corazón, donde Dios habla "de corazón a corazón", especialmente a través de la Sagrada Escritura, pues ahí encontramos su Palabra. Es de gran ayuda las pautas de oración o lectio divina de cada día, basados en las gradas de oración, qué es orar y cómo orar. Ya que solo cuando experimento el amor gratuito y sacrificado de Dios, puedo manifestarlo.
         Quinto. Una escuela de predicación. Para formarnos como misioneros de Jesús partimos del kerigma o temario, con la formación básica en biblia y teología.
         Sexto. Conscientes que Cristo no es una Cabeza sin Cuerpo, vivimos insertos en su Cuerpo que es la Iglesia. Vivimos los sacramentos como lugar de encuentro personal con la Cabeza. Actualizamos el Reino de Dios a través de la familia que es la parroquia: una familia reunida en la fe y en el amor donde somos acompañados y ayudados en el seguimiento de Jesús: una fraternidad de fraternidades. La fraternidad manifiesta la unión de cada uno con Dios y, por el amor fraterno, la unión entre los miembros, formando la gran familia que se expresa en la parroquia: lugar de encuentro de las fraternidades. Para ello tenemos una espiritualidad centrada en la vida de gracia, vida de Dios, vida eterna, la persona, vida y misión de Jesús.
         Séptimo. Para formación e información general tenemos los espacios de historia del discipulado, magisterio, etc. La clave de lectura se encuentra en la voluntad de ser y hacer discípulos-misioneros, de vivir una fe viva, de ser santos. ¡¡Cuidado!! "Nadie te aconsejará más allá de lo que vive". Ya se dice que hoy se necesitan no tanto maestros, sino testigos. Soy el P. José María March, sacerdote diocesano de Quetzaltenango, Guatemala, C.A, nacido en Alfara del Patriarca, Valencia, España. Para dirección espiritual no duden en escribir.

 


"Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo."
Mt 28, 19-20